En todo el mundo, los ataques a los niños siguen sin disminuir y las partes beligerantes siguen desobedeciendo una de las normas de la guerra más básicas: la protección de los niños. La naturaleza prolongada de los conflictos en la actualidad está perjudicando el futuro de generaciones enteras de niños. Si no cuentan con acceso a una educación, toda la generación de niños que viven en conflictos crecerá sin las destrezas necesarias para contribuir a sus países y economías, empeorando una situación que ya es desesperada para millones de niños y familias.


No se puede garantizar el derecho de un niño a la educación en zonas de conflicto si no se protege la propia educación. La educación puede salvar vidas. Cuando no van a la escuela, los niños se convierten en objetivo fácil de abusos, explotación y reclutamiento en fuerzas y grupos armados. La escuela es un lugar seguro en el que los niños pueden estar protegidas contra amenazas y crisis. Además, representa un paso fundamental para romper el ciclo de la crisis y reduce las probabilidades de que se desaten conflictos en el futuro.
Este día pone de relieve la situación extrema en que se encuentran los más de 75 millones de niños de 3 a 18 años de edad que viven en 35 países afectados por la crisis y que necesitan ayuda educativa urgente. Del mismo modo, expresa la preocupación por los efectos de la violencia continúa que sufren esos niños y las posibilidades que tienen de acceder a una educación.

