El Día de la Mujer tiene sus orígenes en movimientos socialistas y feministas que reclamaban mejores condiciones laborales y el derecho al voto, como la huelga textil que tuvo lugar en Nueva York en el año 1857 y la propuesta de la política alemana Clara Zetkin en 1910.

En 1857, cientos de obreras textiles salieron a las calles de Nueva York para protestar por sus condiciones de trabajo y por los bajos salarios que, en muchos casos, eran menos de la mitad de lo que cobraban los hombres por la misma tarea.
Un hito en este proceso lo marca la huelga de “Pan y Paz”, una movilización histórica de mujeres trabajadoras en Petrogrado, Rusia, el 8 de marzo de 1917 (23 de febrero según el calendario juliano) allí protestaron las mujeres contra la escasez de alimentos, el hambre y la Primera Guerra Mundial, esto marca el inicio de la Revolución Rusa y consolida el origen del Día Internacional de la Mujer que se celebra con el objetivo de reivindicar la lucha histórica de las mujeres por la igualdad de derechos, así como promover la erradicación de la violencia y la discriminación.El reconocimiento internacional de la fecha llegó en 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague, Dinamarca. Allí, la dirigente socialista Clara Zetkin propuso establecer un día dedicado a las mujeres trabajadoras, con el objetivo de promover la igualdad de derechos y el sufragio femenino.

La primera conmemoración del Día de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, y con el paso del tiempo la celebración se expandió a todo el mundo.
El 25 de marzo de ese mismo año, 146 trabajadores, en su mayoría mujeres jóvenes inmigrantes y algunas niñas, murieron en un incendio en la Triangle Shirtwaist Factory de Nueva York, Estados Unidos. Las puertas cerradas por los dueños de la fábrica para evitar robos y pausas en la jornada laboral, atraparon a los trabajadores, convirtiendo el lugar en una trampa mortal.
Un año después, miles de obreras textiles participaron en la llamada Huelga de Lawrence, en la ciudad de Lawrence, en Massachusetts. Durante las protestas, los trabajadores marcharon con la consigna “Pan y rosas”, un lema que sintetizaba su reclamo por mejores salarios y condiciones de vida dignas. La frase se convirtió con el tiempo en un símbolo de las luchas laborales y de los movimientos por los derechos de las mujeres.La oficialización del 8 de marzo como Día de la Mujer llega con un pronunciamiento de la ONU en 1975 cuando se le formaliza y se proclama oficialmente en su Asamblea en 1977. En muchas partes del mundo, la fecha se conmemora con actividades, eventos y manifestaciones que buscan visibilizar los desafíos que aún persisten.






«Cuando las mujeres son privadas de justicia, la confianza pública se erosiona y el Estado de derecho se debilita»
Desde el SINDICATO ÚNICO DE TRABAJADORES DE OBRAS SANITARIAS SALTA, creemos firmemente que a pesar de todo lo conseguido hasta la fecha, las MUJERES DEBEN SEGUIR MARCHANDO, y haciendo del 8M un emblema poderoso, porque los sistemas judiciales le siguen fallando sistemáticamente a las mujeres, porque las cifras son demoledoras: en el 54% de los países, la violación aún no se define basándose en el consentimiento. El 44% de los Estados carecen de leyes de igualdad salarial, lo que hace legal pagar menos a las mujeres por el mismo trabajo; porque la violencia digital se está intensificando rápidamente y 1800 millones de mujeres y niñas aún carecen de protección legal frente al acoso en línea y otras formas de abuso facilitadas por la tecnología. Porque la desigualdad persiste en las leyes que nos gobiernan, en los parlamentos que deberían representarnos y en la violencia extrema ejercida sobre sus cuerpos. Porque mientras haya una niña obligada a casarse, una mujer asesinada cada 10 minutos o una parlamentaria silenciada por la intimidación, el 8 de marzo seguirá siendo una fecha de lucha y reivindicación.
Desde el S.U.T.O.S.S. abrazamos y celebramos a las MUJERES SANITARISTAS, nuestras heroínas cotidianas anónimas que demuestran cada día su valía y luchan por su reconocimiento, en los lugares más inesperados y hasta a veces, con recursos mínimos. Sus historias, a menudo invisibles para los grandes titulares, son la prueba viviente de que el cambio es posible desde la base.
GRACIAS POR TANTO QUERIDAS COMPAÑERAS!!!!



























